¡Cuasi-búscalo!

24 de abril de 2012

Cuasi-Sugerencia: «La trepadora», Rómulo Gallegos

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«La trepadora» es la historia de una línea familiar. Hilario Guanipa es un hombre del campo, hijo ilegítimo de Don Jaime del Casal y Modesta Guanipa, éste hombre, que es generoso pero muy parrandero, se negará a recibir el apellido del Casal, pero el destino le deparará enamorarse de Adelaida, ahijada de Don Jaime. Junto con ella tiene a Victoria Guanipa, a quien los pensamientos del padre han moldeado de una manera, pero sus deseos se ven empañados por otras aspiraciones.
«La trepadora» es la historia de una línea familiar. Hilario Guanipa es un hombre del campo, hijo ilegítimo de Don Jaime del Casal y Modesta Guanipa, éste hombre, que es generoso pero muy parrandero, se negará a recibir el apellido del Casal, pero el destino le deparará enamorarse de Adelaida, ahijada de Don Jaime. Junto con ella tiene a Victoria Guanipa, a quien los pensamientos del padre han moldeado de una manera, pero sus deseos se ven empañados por otras aspiraciones.
«La trepadora», de Rómulo Gallegos, es una novela optimista y una de sus, llamadas, «novelas del llano». Comienza con la historia de Hilario, hijo ilegítimo de Don Jaime del Casal a quien su padre no le dio el apellido, en un principio, por no hacer un escándalo y posteriormente, cuando estaba a punto de morir, Don Jaime quiso entregarle el «del Casal», pero el orgullo de Hilario no lo permitió.

Antes de la muerte de Don Jaime, Hilario y Adelaida se conocen y, poco a poco (aunque un tanto apresurado igualmente) terminan por enamorarse e Hilario le pide a Adelaida que espere hasta que él tenga algo para ofrecerle. Porque, luego de la muerte de su padre, Hilario sólo quiere una cosa: hacerse dueño de «Cantarrana», la hacienda de su papá de la que estaba a cargo su hijo legítimo, Jaimito del Casal, quien no tiene idea de la parte práctica de la agricultura. Es así como después de dos años y con una paciencia de santo, Hilario logra hacerse con «Cantarrana» y va a buscar a Adelaida para desposarla.

«La trepadora», sin duda alguna, se propone a llevarte a los llanos donde está «Cantarrana» y lo logra. Con su criollismo a flor de piel, palabras mal dichas (o escritas, en este caso) pero que forman parte de esta sociedad. Con su «dir» en vez de «ir», o «haiga» en vez de «haya», Rómulo Gallegos logra dejar ver lo criollo de la gente, la cultura arraigada de hablar un español machucado.

Otro punto interesante en este trabajo de Gallegos es el modo en el que describe a sus personajes. A aquellos que nos «interesa» conocerlos más, los principales, suelen ser descritos más que todo en donde cobre más realce lo psicológico sobre lo físico. Es así como, en un ejemplo, Hilario hablando de sí mismo dice «Soy Hilario Guanipa, hijo de Jaime del Casal»; mientras que su descripción en tercera persona detalla su forma de actuar y ser. Dice que es mozito al que le gusta enamorar a las mujeres, parrandero, pero también desprendido y siempre dispuesto a ayudar a su gente.

Por otro lado, también interesa la evolución psicológica de los personajes de «La trepadora». Uno de los mejores ejemplos de esta evolución es Adelaida, la esposa de Hilario, quien en la segunda parte (que, a propósito de ella se llama «La de la voluntad abolida») se vuelve una esposa sumisa que no es capaz de enfrentarse a su marido. No obstante, en un punto de no-retorno, Adelaida decide por fin vencer ese temor y comienza a considerarse esa igual ante Hilario. Así pues, la segunda parte termina haciendo alusión al hecho de que Adelaida ha recuperado su voluntad, que ya no estaba oprimida por el hombre de presa (Hilario).

Victoria, por otro lado, es uno de esos personajes que le dan vivacidad a la historia. Sin duda alguna, la mejor parte del libro es la tercera, que se llama «Victoria» y cuenta lo que pasa con Victoria cuando llega a Caracas e intenta entrar a las altas esferas de su sociedad. Por el camino se encontrará con sus primos, los Alcoy, y, en medio de eso, intentará cambiarse el apellido al «del Casal», pero Nicolás, el hijo de Jaimito, de quien se enamora, la convence de no cambiarse el apellido.

Siempre recordaré con una sonrisa el final del penúltimo capítulo. Sin duda alguna, «La trepadora» me ha dejado con ganas de leer más de Rómulo Gallegos. Quizá dentro de algún tiempo ven por allí una Cuasi-sugerencia de «Doña Bárbara».

Sobre el autor

Rómulo Gallegos Freire nació en Caracas en 1884. En 1904 se graduó de bachiller en Filosofía y, mientras aún estudiaba bachiller, fue maestro de primaria. Fue Director del Colegio Federal de Barcelona y Sub-Director del Liceo «Caracas» (Hoy «Andrés Bello»), posteriormente, también fue Director del mencionado liceo.
Su primera obra fue «El último Solar», hoy en día «Reinaldo Solar», pero no fue sino «La trepadora» la que le abrió el camino para que posteriormente «Doña Bárbara» representara su consolidación en el mundo literario hispanoamericano.
Fue el primer presidente electo por voto universal, directo y secreto, por una mayoría abrumadora, en Venezuela. Lamentablemente, nueve meses después de su nombramiento, fue derrocado por un golpe al estado mayor.
Falleció en abril de 1969, en Caracas.

¡Hasta luego!
DANN

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